La experiencia es un “Grado”

OPINIÓN

Pedro Conesa Asin 10/11/2011

Nunca un refrán  pudo demostrar con tanta  contundencia el alcance real de su enunciado. Los refranes son observaciones acuñadas por la experiencia colectiva a lo largo del tiempo  sobre las más variadas materias. Constituyen el bagaje cultural del pueblo y la sabiduría acumulada de manera espontánea por generaciones.

Antes de que la palabra “grado” tuviera un significado académico tan relevante como hoy, la mayoría de nuestros mayores, quizás influenciados por la época de la Dictadura, lo asociaban con la jerarquía de una institución, especialmente la militar. Como si la experiencia fuera un valor que debía servir para un ascenso profesional o simplemente como coartada perfecta ante una discusión con los más jóvenes . Mi abuela siempre lo empleaba en las discusiones para constatar que la razón estaba de su parte dando una explicación  incuestionable:  la experiencia de sus 89 años.

Este curso la mayoría de las universidades de nuestro país además de  la   Universidad Nacional de Educación a Distancia ha incluido en su oferta formativa la matriculación para mayores de 40 años con experiencia, pero sin los títulos de acceso acreditativos. Esto permitirá a todas aquellas personas que lleven años desempeñando una profesión la oportunidad de cursar los estudios universitarios relacionados con su trabajo sin necesidad de pasar ningún examen, solo una entrevista personal.  Los interesados deberán cumplir 3 requisitos: Haber cumplido 40 años antes del 1 de octubre de 2011, no estar en posesión de ninguna titulación de acceso a la universidad y   acreditar la experiencia laboral relacionada con el Grado al que pretenden acceder. La valoración de la experiencia se basará en la vida laboral, los contratos de trabajo o la certificación de haber trabajado como autónomo o por cuenta propia.

De este modo se pone fin a la  regulación del proceso establecido en el  Real Decreto 1892/2008, de 14 de noviembre, (BOE de 24 de noviembre), por el que se regulan las condiciones para el acceso a las enseñanzas universitarias oficiales de grado y los procedimiento de admisión a las universidades públicas españolas.

Sin duda, valorar la experiencia profesional para logar un objetivo académico es la mejor manera de apostar por la  sabiduría de la edad, la evaluación  del trabajo y los logros del desempeño.  Más allá de cualquier planteamiento intelectual o profesional,  la adquisición de conocimientos sirve también para el desarrollo personal y emocional del individuo aportándole la confianza y seguridad necesarias para su propio crecimiento personal y su progresión humanista.

El Plan Bolonia  recogió lo que para mi abuela era una máxima vital: La experiencia es un grado.

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